
El Indice de Precios al Consumidor (IPC) de diciembre marcó 2,7% y el 2024 terminó con una inflación del 117,8%.
Se trata de una leve suba con respecto noviembre, cuando el dato había sido de 2,4%, el más bajo desde julio de 2020. En la previa, las consultoras privadas habían adelantado que el dato podría ubicarse entre 2,6% y 2,9%.
La inflación acumulada en 2023 había sido 211,4%. El 117,8% de 2024, en tanto, corresponde al primer año calendario completo del gobierno de Milei.
«El octavo mes consecutivo de desaceleración en la comparación contra igual mes del año anterior», celebró Luis Caputo, ministro de Economía, sobre el dato que salió en simultáneo con el informe de Canasta Básica.
El ministro destacó también que el 2,7% fue el mejor resultado para diciembre desde 2018.
El repunte del IPC tras el 2.4% de noviembre era esperado ya que diciembre, por cuestiones estacionales vinculadas con las Fiestas y las vacaciones suele ser un mes de inflación alta.
Como viene ocurriendo en los últimos meses, los servicios vienen subiendo más que los bienes: 4,4% contra 1,9%. Sin embargo, un dato que enciende alguna alarma es que la inflación núcleo, que marca la evolución de los precios limpia del efecto de los precios regulados y estacionales, subió 3,2%, por encima del índice general.
En el mes, la división de mayor aumento fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con 5,3%. Se debió a los incrementos en Alquiler de la vivienda y gastos conexos y Electricidad, gas y otros combustibles, explicó el INDEC. Le siguió la división Comunicación (5,0%), por las subas en Servicios de telefonía e internet. En tanto, restaurantes y hoteles se ubicó en 4,6%.
La división con mayor incidencia en el nivel general fue Alimentos y bebidas no alcohólicas, que aumentó 2,2%, por los aumentos en Carnes y derivados, Pan y cereales y Leche, productos lácteos y huevos.
La inflación de diciembre es equipara a la de octubre y se convierte en el segundo registro más bajo de la gestión Milei, que había arrancado con el 25,5% de diciembre del año pasado. A lo largo del año, el ancla cambiaria con el dólar moviéndose muy por debajo de los precios tras la devaluación de diciembre de 2023 se transformó en una de las anclas para evitar que la inflación se desmadrara.
Al dólar contenido se le sumó el efecto de la recesión y la pérdida del poder adquisitivo que derrumbó el consumo y le puso un tope a las remarcaciones.

En la segunda parte del año, con la inflación mensual estacionada en torno al 4%, el Gobierno puso en marcha varias medidas para acelerar la baja del IPC. Entre ellas, freno los aumentos de tarifas previstos, le puso topes a las subas salariales incluso en el sector privado e intervino en el mercado de los dólares financieros para achicar la brecha cambiaria y ahuyentar los fantasmas de una devaluación.
Pero la herramienta clave fue el ajuste fiscal acompañado de un freno en la emisión monetaria que fue sacando pesos de la plaza y frenando aún más el consumo.
Ahora el gobierno da un paso más y busca llevar a la inflación mensual a la zona del 1%. Por eso, minutos después de la difusión del índice, el Banco Central informó que a partir de febrero reducirá el ajuste mensual del dólar del 2% actual al 1%. El presidente Javier Milei había anticipado que si la suba de precios se mantenía por debajo de 2,5% iba a reducir el crawling peg al 1% mensual.
Así, mientras el Gobierno apunta a achicar el ritmo de devaluación y a que este converja con la inflación, los analistas esperaban que se consolide la desaceleración y adelantaron que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) anual en 2025 se ubicaría en dos dígitos, entre 20% y 30%.
FUENTE: Clarín


